viernes, 18 de febrero de 2011

"Me quedo"

(Habitación de hospital. Noche lluviosa. Luz tenue en la lamparita de la mesilla. Suena "I'll take her" de Eddie Floyd en el hilo musical. Paneo lento desde los pies de la cama hasta su cara. Suena el teléfono y se sobresalta. Voz en off)

Otis: "Buenas noches, princesa"
Aretha: "¿Otra vez tú? Qué quieres..." (Sonrisa)
Otis: "¿Recuerdas cuando te compuse Respect?"
Aretha: "1968".
Otis: "Qué tiempos... Oye, cariño, ¿Por qué no te vienes? Ahí ya no hay muchos que aprecien lo que haces, lo que hacíamos. Y aquí arriba, ¡no te lo puedes imaginar!... Montamos unas juergas de puta madre. Corre el bourbon, la música. Están los mejores, princesa. No te quiero meter prisa, pero esto es bueno, francamente bueno".
Aretha: "Te lo he dicho más de una vez, Otis. Mientras haya uno, sólo uno, disfrutando con lo que hago, mi obligación es quedarme".
Otis: "¿Entonces? ¿Es un no?".
Aretha: "Me quedo".
Otis: "Ven cuando quieras, princesa".
Aretha: "Todavía hay mucho por hacer".
Otis: "Te quiero mucho".
Aretha: "Y yo... -nostalgia- Y yo. Dales muchos recuerdos a todos".

(Primer plano del teléfono. Ella mira por la ventana. Ha dejado de llover y la luna asoma entre dos nubes. Aretha Franklin se incorpora y vuelve a leer el alta médica. Sonríe. Piensa en el disco que sacará en mayo y en el concierto que dará el próximo 28 del mismo mes en Nueva York. Vuelve la diva... Nunca se fue).

jueves, 27 de enero de 2011

21 hijos y 90 nietos

Se van los mejores. No dejan de irse. Hace dos lunas se nos fue Sam Cooke y nos queda su legado. Y hoy, actualizando el repertorio Gregario compruebo con dolor que alrededor del 75% de la música que interpretamos... corresponde a genios, diosas y maestros que han muerto. Están entre nosotros, claro que sí, acodados en la barra (sin ocupar sitio, cosa que se agradece), soplándose el penúltimo bourbon y apurando un cigarrillo -ellos sí pueden hacerlo: ni Salgado ni Pajín han podido con ellos- y, demonios, los imaginamos orgullosos viendo cómo GDL trata de perpetuar la música, sonido y espíritu, que ellos imaginaron, compusieron y regalaron al mundo.

Y si el soul es amor, hermanos, permitidme un guiño en la distancia al penúltimo en marcharse, el inigualable Solomon Burke (autor del himno "Everybody needs somebody" y muchas joyas más) que ha dejado llorando a miles y miles de fans... y sobre todo a su familia: 21 hijos y 90 nietos. Sí: el soul es amor...

miércoles, 28 de julio de 2010

Jazzaldia is different

Qué será, será, guarever guil bi, guil bi... No lo tenemos claro pero hay algo que hace que nuestra participación en el Jazzaldi sea algo realmente especial.

Será por el ambiente del festival. Será porque el público va decidido a disfrutar y a participar de la propuesta de todas las bandas. Será por el autobús que montamos todos los años con nuestros amigos. Será porque esos amigos colaboran en la animación del público. Será por la comida que nos organizaron Mateo, Maru y Ángel en El Cangrejo. Será porque nos sentimos realmente bien tratados por la organización y por todos los que forman el equipo del festival. Será porque es un honor participar en el mismo festival en el que tocan Patti Smith o Elvis Costello.

O será también porque cada año preparamos nuestra participación como si fuese un examen final. Será porque hemos sabido conectar con el público. Será porque realmente disfrutamos con lo que hacemos. Será porque hemos visto la luz y queremos que todos los que acudís a nuestros conciertos la veáis con nosotros.

O será una mezcla de todo, pero si la organización quiere, ahí estaremos las ediciones que hagan falta, hasta que nos echen a patadas.

¿Y tú? ¿Has visto la luz?



Reverendo Cleofus Yeims

lunes, 19 de julio de 2010

Hubo amor

En aquel tiempo se dividieron las aguas, hermano, y tres mil personas decían que “Everybody” y otras tres mil que “need somebody”; y juntos, pero al tiempo separados por un minúsculo pasillo que transcurría desde los pies del escenario hasta el kiosko de la Plaza del Castillo, vieron la luz. Pongamos que eran las dos de la mañana de un etílico 6 de julio. Qué más da la hora, hermano: el 6 de julio en Pamplona hasta las agujas del reloj se dejan llevar, y el minutero se enrosca con el segundero, y le planta un besote de tornillo hasta que llega la aguja de las horas para abrazarles, en cualquier punto del día, y se ponen a cantar, a beber, a bailar… Era un 6 de julio, sí, cuando comulgamos del soul de los grandes maestros, amén, y volvimos a sentirnos los portadores de un mensaje eterno. Gracias. Seis mil gracias.

Pero hubo un pequeño momento de magia antes de que esto sucediera. Quiero detenerme ahí, en ese punto: una primera fila, tres parejas. Puede que fuesen los efluvios de un largo día de licores, o quizás el calor, las apreturas, tal vez el deseo, la desinhibición, la oscuridad, esa extraña intimidad que dos personas encuentran cuando cruzan una mirada y se sienten absolutamente solos en medio de la masa… O puede, sencillamente, que Gregario de Luxe no sea algo tan alocado y rabioso como muchos piensan, pensáis, pensamos.

El concierto, efectivamente, avanzaba vertiginoso, soul frenético, hasta que Dina irrumpió en escena con esa joya llamada ‘You make me feel (like a natural woman)’. Las luces se atenuaron. El frenesí se tornó placidez. La vehemencia de los ritmos se convirtió en sutileza. Y entonces, con los compases de una de las mejores baladas de la historia de la música, mientras unos encendían sus mecheros al aire y otros descubrían sus brazos para apretarse contra el pecho a su chico, su chica, su ligue, su intento, su proyecto, su media vida… Esas tres parejas, hermanos, no pudieron contener su pasión. Cerraron los ojos, encontraron unos labios que no eran los suyos pero besaban como si quisieran conquistarlos, movían sus manos descubriendo ese cuerpo entregado que tenían enfrente, sentían…

Puede que fuese… lo que fuese; pero Gregario de Luxe, este humilde grupo de amigos del vértigo, el brinco, el cachondeo, la risa ingobernable, el grito desaforado y el desbarre impío, descubrió que en medio de su capacidad para entretener hay un pequeño hueco para crear amor.

jueves, 24 de junio de 2010

Los festivales

Festivales por aquí, festivales por allá, la colita has de mover, chun, chun, chun, chun... Arrancó la temporada festivalera y como siempre, a Gregario de Luxe nos ha pillado el toro y sólo nos hemos postulado para participar en uno, el Heineken Jazzaldia, al que acudiremos por tercer año consecutivo. Bien es verdad que es el que más ilusión nos hace, pero también hay otros en los que seguro que tendríamos cabida, como el Blues Cazorla o el cercano Luna Lunera.

Pero últimamente le doy vueltas a dos festivales a los que también nos gustaría acudir. El primero es Rock in Rio. Un festival que tiene poco rock y que no se hace en Rio, lo que no sé si dice mucho de sus promotores, o muy poco de los que nos comemos un concepto inexistente desde hace años. El caso es que me gustaría estar en un festival que reúne a 200.000 personas para ver a gente tan variada como Motorhead, Shakira o Pereza. Y si ya de paso, vemos a Juana Montana gritando, vestida de Eva Nasarre y moviendo un cuerpo más propio de una jubilada que de una postadolescente, pues mejor que mejor.

Y el segundo festival es... Eurovisión. Si, amigos, el gran Eurovisión. Ese festival que es como las revistas del corazón, que nadie reconoce que las lee. ¿Quién no es capaz de tararear la canción de cada año? ¿Por qué este año vieron las votaciones más de 7 millones de personas? Parece que hay adicción a esto de Eurovisión, así que Gregario de Luxe quiere participar de esa adicción. Me imagino ese vídeo de los gregarios paseando por la capital de alguna ex república soviética, ataviados con los trajes locales y haciéndonos fotos con niños rubios o con simpáticos soldados. Y esas votaciones, enarbolando las banderitas españolas y gritando como posesos cuando algún país nos conceda 2 o 3 puntos. Sí, yo quiero participar en Eurovisión y por eso nos vamos a poner a componer para apuntarnos el año que viene. Porque a mí, de esta última edición se me ha quedado una espina clavada. No por Jimmy Jump, sino por aquel día en el que las Gregariettes se colaron en el camerino de los chicos, y al vernos en paños menores, gritaron al unísono "algo pequeñito, uououo...".

¿Qué, gregarios del mundo? ¿Nos apuntamos a Eurovisión?

Reverendo Cleofus Yeims

martes, 8 de junio de 2010

Bienvenidos y gracias

Gracias, hermanos, por hacernos caso. Muchas gracias por llegar a este punto, la inauguración de la nueva web de Gregario de Luxe, que trataremos de hacer más participativa, nítida y actualizada que la anterior, y la anterior, y la anterior...

Llamo vuestra atención sobre un aspecto en el que quizás no habéis reparado: este agradecimiento es, asimismo, el agradecimiento de decenas de genios de la música (algunos vivos, casi todos muertos) a los que se les abren las carnes, allá donde estén, cuando ven o escuchan dónde está el panorama musical de estos días. La música prefabricada ha pisoteado, hasta arrinconar en clandestinos estantes de series medias y cajones polvorientos, a la música artesanal. El 95% de las hoy consideradas estrellas de la música moderna (no personalizaré, pero todos adivinamos quiénes) hubieran sido fulanos, pelamingas, papanatas, mindundis y don nadies en aquellos gloriosos 60's y 70's, cuando el talento estaba muy por encima de la triste figura (entonces inexistente) del pícaro productor avispado y bien conectado, ése que toquitea botones con dedos mágicos y luce una poderosa mesa de efectos que es capaz de pulir bazofia, después mover un par de hilos y hacer que sonidos ponzoñosos con voces mediocres alcancen los primeros puestos en las listas de éxitos.

Miremos por el retrovisor y hagamos una breve enumeración de figuras legendarias del pasado para ilustrar lo que aquí os refiero: Otis Redding, Aretha Franklin, Wilson Pickett, Ray Charles, Ella Fitzgerald, Eddie Floyd... (Podríamos incluso salirnos del soul y hablar de los Beatles, los Stones, Lou Reed, Bob Dylan...). Preguntémonos: ¿Alguna belleza capaz de forrar carpetas de adolescentes o paredes de quinceañeros sólo por su aspecto? ¿Algún niño mimado sin voz pero estupendo culito para contorsionarse y dar volatines en escena? ¿Algún artificio? ¿Algún farsante? ¿Algún producto de márketing, petardo de la mercadotecnia más vergonzante? No. Ninguno. Se trataba sólo de eso: MÚSICA.

Hermanos, estamos en minoría. Somos conscientes de ello. Pero nuestra modesta revolución, que también es vuestra y encabezada hoy por tipos como Eli 'Paperboy' Reed o Black Joe Lewis (los soulmen más reconocibles en la actualidad), es la prueba de que hay muchos músicos y consumidores de música que no están dispuestos a pasar por el aro. Gota a gota se llena el vaso. quizás no consigamos ahogar al enemgo, pero al menos sí saciaremos la sed de los muchos que tienen la lengua seca después de tragar con tanto impostor.

Dr.Thelonious Tatum